Talleres y servicios
Recoge el problema del cliente, da presupuesto orientativo y agenda la intervención.
El problema típico
En un taller o un negocio de servicios, quien sabe responder es quien está trabajando: las manos en el motor, en la obra o en la avería. El teléfono suena, se contesta a medias o no se contesta, y el cliente con prisa se va al siguiente de la lista.
Lo que hace la recepcionista
Recoge el problema con calma y con método: qué falla, desde cuándo, marca y modelo si aplica. Da la orientación que tú le hayas autorizado — tarifas base, tiempos habituales — dejando claro que el presupuesto en firme se da al ver el trabajo, y agenda la intervención o la visita de diagnóstico.
- El problema del cliente, recogido con detalle
- Orientación de precios con tus tarifas, sin comprometerte
- Intervenciones agendadas con contacto y descripción
El resultado
Citas sin llamadas a deshora: el trabajo entra ordenado, con la información que necesitas para prepararlo, y tú levantas la cabeza del tajo solo cuando toca.