Restaurantes
Gestiona reservas, grupos y preguntas del menú mientras tu equipo se centra en el servicio.
El problema típico
El teléfono de un restaurante suena justo cuando nadie puede cogerlo: en pleno servicio. Cada llamada perdida a las dos de la tarde es una mesa que reserva en otro sitio, y las preguntas repetidas — carta, alérgenos, si hay terraza — interrumpen al equipo mil veces al día.
Lo que hace la recepcionista
Gestiona las reservas de principio a fin: personas, día, hora y nombre, con las reglas que tú le marques (tamaño máximo de grupo, turnos, días de cierre). Responde las preguntas del menú con tu carta y tus condiciones, en el chat de tu web o al teléfono.
Con los grupos grandes o peticiones especiales hace lo correcto: toma los datos y te lo pasa, para que lo confirmes tú con el jefe de sala.
- Reservas atendidas también en pleno servicio
- Carta, alérgenos y condiciones respondidos solos
- Grupos y casos especiales anotados para tu confirmación
El resultado
Reservas sin teléfono descolgado: la sala se llena sin que el equipo pare de servir. Y cada reserva queda en el panel con su contacto, por si hay que avisar de algo.